domingo, 2 de octubre de 2011

A veces incorrecto.

A veces tengo la idea inútil de que las cosas son como debieran ser, aunque no deban. Ya no hay trenes, de donde venían una línea borró todos los durmientes, el grito de un vástago del silencio arrastro consigo el tiempo que se había aferrado a los troncos cubiertos de liquen.

A veces dicha idea inútil, llega por casualidad en medio de los devaneos más acostumbrados, y se derrama por mi pecho, inundando mi pecho de una oscuridad impenetrable, una sensación de asfixia que llega a borrar todos mis sentidos. Y camino entonces, mirando hacia cada costado de la tarde, encontrando entre las sombras las formas más disímiles, y como si de una luz inerte se tratase, una luz inerte que alumbra el fondo de mis ojos, el caos se revela, hermoso como solo el caos puede serlo, ante mi cuerpo estremecido de un miedo racional, influido por las voces apagadas de Spinoza y Platón, y la extensión inimaginable de las cosas sin sentido comienza a materializarse bajo mis pies cansado. Solo entonces, cuando el vacío se apodera de mi cuerpo, de mi alma, de mi espíritu sangrante, cuando las cosas que eran cosas pierden su núcleo, y solo su materia, el gélido tacto de su ente físico, permanece, es entonces, en medio de la vastedad de las cosas inútiles que comienzo a vislumbrar el comienzo de lo único. Yo. Mi cuerpo. Mi alma. Yo que miro alrededor con los mismos ojos con que he mirado, me deshago del aciago del sentido, me deshago del aciago de la razón, del aciago del instinto, y como niño en el barro comienzo a moldear las figuras fantasmales de lo que puede ser una libertad traidora, cruel, tirana y dolorosa, pero al final de cuentas, libertad. Yo, que con un suspicaz gesto de mis dedos deshago en un instante las barreras de lo enorme, que me detengo en un escalón a contemplar a lo único que tiene sentido, a lo único real, lo único admisible, mi memoria, mi sensación, mi ser. Mi voluntad pura, mi voluntad elevada lejos de otras voluntades, mi yo, que se deshace de todo lo bueno y lo malo, y pasa a separarse del todo, que pasa a ser el único velo del mundo que deseo tener, el unico velo del mundo que deseo seguir, el único mundo, que es mi mundo. Y nada más.