Conjeturas sobre el tiempo.
De cierta forma el tiempo no existe, la medición cronológica tiene más que ver con una distancia que con el concepto mismo de tiempo, de este modo para nosotros el tiempo es solo una referencia, pero el tiempo existe porque existe el cambio, si nada cambiara, de forma alguna, si nada se moviera, no existiría para nosotros (y dudo que nosotros tampoco existiéramos) ese quimérico concepto de tiempo.
Sin embargo el tiempo, (el inexistente tiempo) influye en nosotros de una forma que no podemos despreciar ni mucho menos negar, nuestro actuar cotidiano (toda acción humana) se encuentra inevitablemente influenciada por esta conceptualización del movimiento (de hecho podemos definir al tiempo como una interiorización abstracta de un concepto cercano al movimiento o al cambio, un reconocimiento implícito del continuo cambio que sucede en el ámbito extenso de la realidad), tomando parte en el proceso de decisión en forma de distintos componentes como la experiencia o la preferencia temporal, pero más allá de todos estos componentes podemos referir un aspecto del tiempo que resulta ser mucho más importante en nuestro accionar diario, la incertidumbre.
Con el termino incertidumbre, pretendo referirme al desconocimiento del estado de las cosas en un estado temporal futuro (o dicho de otra forma: de un estado de las cosas que aún no ha sucedido), la incertidumbre es una consecuencia directa de nuestra incapacidad de abarcar con nuestra percepción la totalidad de variables presentes en un determinado sistema caótico, basta que desconozcamos las consecuencias de una acción involucrada en dicho sistema para que los resultados de un proceso dentro del mencionado sistema sean desconocidos para nosotros, la incertidumbre es una característica definitoria de la naturaleza humana, nuestra imposibilidad de conocer el futuro sin embargo, contrasta claramente con nuestra habilidad de recordar el pasado, esto resulta una manera de afrontar la incertidumbre, el reconocimiento cognitivo de las causas y las consecuencias le permite al hombre generar cierto margen de certidumbre a partir de la experiencia que luego proyecta en forma de expectativas hacia el futuro, orientando su acción hacía lo que cree funcionara para obtener sus fines, lo cuál, a pesar de constituir un ejemplo de una acción orientada a partir de cierto margen de certidumbre posee siempre un cierto margen de incertidumbre, esta incertidumbre, este caos, se debe precisamente a que el hombre no conoce la totalidad de causas – consecuencias envueltas en el sistema en cuestión, y al no conocer la totalidad de variables le resulta imposible controlarlas o al menos predecirlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario